Queridos amigos,

he rediseñado una nueva web en la que he trasladado toda mi información para que resulte más fácil navegar por ella.

Muchas gracias a todos los que me siguen.
__________________________________________________________________________________

martes, 21 de abril de 2009

El letargo y la resurrección

Torear había sido toda mi vida…ya no había nada que perder.
Recuerdo que la última vez que toreé una becerra fue un 7 de septiembre, con luna llena y a campo abierto…desnuda…a solas con mi desconsuelo…sin oros…sin plaza…sin ruidos…cara a cara con mi naturaleza …solo yo y mi piel…en una dimensión en donde no existe el tiempo.
En aquella inmensidad de la noche la luna contempló mi faena…la muleta blanca…mi alma vacía…me despedía de toda una vida…parece que hasta la luna se entristeció y dejó caer sus lagrimas sobre mi…pues desde entonces mi pelo no ha dejado de teñirse de plata cada vez más.


Al volver a mi casa metí el capote en un trastero, al igual que metí mis ganas de vivir en un cajón. La esperanza se había desmoronado y las energías estaban agotadas por completo.
Fue un momento muy largo y muy difícil...me sentía fracasada. Le cerré las ventanas al sol y la sangre se me hizo hielo en las venas…como una tortuga me acorruqué en mi caparazón y me enterré en mi agujero para pasar el letargo.
Tenía el corazón hecho trizas y quité de mi casa todo lo que estaba a la vista y que pudiera recordarme el toreo, no cogía el teléfono y ni siquiera quería escuchar la palabra toro…auque al quedarme dormida no podía evitar soñarlos cada noche…embistiéndome entre las sombras. Pasé muchas horas en la cama y en silencio, como si hubiese muerto y luego reiniciado una nueva gestación.
Entonces un día desperté y pensé que para no estar muerta de verdad era mejor empezar a hacer algo…y decidí retomar una afición que había dejado atrás el día en que compré mi primera muleta…el dibujo y la pintura.

No hay comentarios: