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miércoles, 22 de abril de 2009

El invierno: la dura realidad

La soledad,
el silencio en la niebla...
...y las dudas en las tinieblas;
una llama ardiendo atrapada en un redondel de hielo...
...un toro que sabe a humo de encina...
...un pase...otro pase...
...las 5...un natural
...las 6...el de pecho...
...las 7...una manoletina...
...una trincherilla...y ya son las 8...
...otra vez el tañido de las campanas...
...la noche...el sueño...
...y la madrugada con un solo dueño.



El toreo es como una especie de otra dimensión sin tiempo en la que vives sin darte cuenta de cómo el mundo cambia de prisa a tu alrededor.
Las temporadas van pasando una tras otra estancadas en el rincón del olvido y al final el manantial de la ilusión se seca.
Cuando eres joven te quieres comer el mundo y crees que el futuro depende de ti en un 80%, entonces te esfuerzas y luchas contra viento y marea, pero al cabo de unos años caes en la cuenta de que sigues en el mismo sitio, hagas lo que hagas, y que nadie va a abrirte las puertas como no sea a base de dinero.
Has contemplado impotente como los que tenían nombre o dinero llegaban después de ti y te pasaban por delante matando 30 novilladas del tirón y tomando la alternativa…también con mucho merito, y no lo pongo en duda, pero sin tener que superar ni la décima parte de obstáculos que una pringada como yo.
Ya no es cuestión de servir más o menos, de torear mejor o peor…he visto a toreros que realmente no servían y toreaban mucho por tener dinero y otros que toreaban de maravilla y quedarse en su casa…entonces, una de dos, o yo tengo un concepto del toreo equivocado o aquí hay algo que no cuadra.
Al final te das cuenta de la hipocresía que envuelve el toreo y que el futuro depende de ti en un escaso 20%... y entonces el mundo se te cae en lo alto con toda su basura y sus residuos tóxicos…primero el desconcierto…luego la rabia…y al final la desesperación…y cuando eso ocurre llega el momento de dejarlo.
A finales de 2006 eché cuentas y tomé conciencia de mi pobre balance…a parte de algunos festivales sin picar había toreado 7 novilladas picadas en 5 años…y tomé la decisión…¡Hasta aquí llegó!


Cuando alguien me pregunta porqué me quité…me jode mucho tener que decir que me había cansado…porque la verdad es otra. La mayoría de la gente no conoce esta otra cara de la fiesta, y cuando se lo cuentas se espanta… familias enteras arruinadas y chavales con afición y con cualidades que no han podido abrirse camino por haber nacido en una familia humilde…pero así es como funciona…los que están metidos por los adentros lo saben bien.

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